
El suelo radiante es un sistema de calefacción (y también de refrigeración) que, como su nombre indica, se sitúa bajo el suelo de la vivienda.
Su funcionamiento es sencillo. El calor se genera a través de una bomba de calor o de resistencias calefactoras y se distribuye por toda la superficie de manera uniforme. Su inercia térmica provoca, a su vez, que el aire se caliente.
Así, la duración del confort térmico será mayor que con otros calefactores. En definitiva, el suelo radiante es sinónimo de ahorro energético y de discreción (se vuelve invisible).

Tipos de suelos radiantes
Cada vivienda tiene unas características propias y unas necesidades de calefacción concretas. Por ello, dar con el mejor sistema para templar tu hogar es de gran importancia. Si te has decantado por el consumo de suelo radiante, deberás saber que existen diferentes tipos según el modo de transmisión de la energía: eléctrico, por agua o de fibra de carbono. A continuación te detallamos cada uno, ¡no te lo pierdas!Suelo radiante por agua
Se trata del modelo más demandado dadas sus claras ventajas en materia de ahorro, especialmente si se compara con otros tipos de calefacción como los radiadores eléctricos. El suelo radiante por agua se compone de tuberías de polietileno subterráneas conectadas a una caldera alimentada por gas natural o aerotermia. Por los conductos circula agua caliente a unos 35-40ºC. Sin embargo, has de tener presente que su instalación es compleja y en ciertas viviendas resultará imposible de aplicar.Tarifas de luz para calefacción eléctrica o con bomba de calor
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